Entrevista en WorkCase

“Contratar a un diseñador de interiores es invertir en tu negocio, porque también se vende con la imagen”

 

Entrevista a Ruben Couso en el estudio

 

Charlamos con una de las últimas incorporaciones a Workcase: Rubén Couso, un diseñador de interiores de Pontevedra que desembarcó hace unos meses en Madrid cargado de proyectos, y que concede su primera entrevista desde que comenzó su andadura como profesional liberal con su propio estudio. Decidido a acabar con la fama del diseño como algo caro al alcance de unos pocos, nuestro coworker interiorista nos recuerda que el diseño está presente en nuestras vidas cada día, detrás de cada objeto, de cada instalación y de cada edificio por el que pasamos.

Aunque la gente no suela distinguir una figura de otra, la diferencia es bastante grande. La labor del decorador se centra exclusivamente en la decoración (revestimientos, cortinas, mobiliario…), mientras que los diseñadores de interiores somos los que estamos un poco entre medias de un decorador y un arquitecto. Nos dedicamos más a instalaciones, licencias, gestión de proyectos, dirección de obra, diseño, etc. Es un enfoque mucho más completo, sin llegar a la arquitectura superior.

Tradicionalmente, Barcelona ha sido considerada como la meca del diseño. Pero ahora está un poco de capa caída. Vivió un gran boom con los Juegos Olímpicos a mediados de los 90, pero luego se quedó un poco estancada. En cuanto a interiorismo, sigue siendo uno de los referentes, pero Madrid ha ido ganando posiciones. Valencia no es meca del diseño pero sí referencia en el ámbito del mobiliario tradicional y contemporáneo. En Galicia, hay mucha tradición de mobiliario rústico. Y Bilbao parece que va también ocupando su propio hueco.

Absolutamente todo lo que nos rodea es fruto de una labor de diseño, desde el papel en el que estás escribiendo al puente por el que cruzas. La gente debe comprender que detrás de cada producto que compra hubo un equipo de personas que lo ideó y lo llevó a cabo. Como pienso que el diseño debe ser accesible a todo el mundo, quiero cambiar el cliché de “diseño igual a caro”. El diseño no tiene por qué ser caro. De hecho, puede ser muy barato. La prueba la tenemos en la tendencia hipster o en el diseño alternativo vintage londinense. Es una prueba de que se pueden hacer cosas muy bonitas y funcionales con un bajo coste.

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