Interitecto. Por qué una nueva denominación profesional

Hay una gran confusión social y profesional en cuanto a la denominación de los profesionales del interiorismo y sus competencias

Quizá por culpa de las sucesivas evoluciones de las carreras profesionales, tengo dentro del ámbito universitario como fuera de éste, o incluso si se tratan de carreras formales o no, hay una mezcla un tanto extraña de denominaciones dependiendo del lugar donde nos encontremos, o de las competencias que adquiramos en el mundo laboral.

Comenzando un nuevo proyecto laboral se plantean muchas incógnitas, pero la gran “one” es aquella que aparece sin esperarla: ¿Sabe alguien a qué nos dedicamos?”, y en gran parte de las ocasiones la respuesta es negativa.

Es muy fácil pensar en la palabra Arquitecto, o Abogado, o Camarero, o Enfermero, o ya incluso Comunity Manager; pero en nuestra profesión es más difícil encontrar a una persona que conozca las competencias de un Diseñador de Interiores. Exacto, sabemos qué es un Community Manager, pero no sabemos qué es un Diseñador de Interiores.

No, un Diseñador de Interiores no es un diseñador de moda que diseña ropa interior, es, por así decirlo, el que crea el espacio perfecto para un fin concreto.

Muchas veces, este problema viene dado por la cantidad de información que existe en los medios de comunicación, sean estos medios audiovisuales como la televisión o la radio, o fuentes de información dentro de la Internet. Estas diferentes denominaciones se deben muchas veces a la tradición popular del lugar donde nos encontramos, así, en España, la profesión está oficialmente denominada Diseño Interior; mientras, en Latinoamérica la denominación es Decorador de Interiores; en cambio, en la mayor parte de los países del entorno europeo, la denominación va más allá para tecnificarla y pasar a ser Arquitecto de Interior.

Hay una palabra que engloba muy bien todas las demás y que, en nuestra opinión, debería ser masivamente promovida y extendida para generalizar: Interiorista.

 

interitecto? o todas las demás denominaciones?

Vamos a poner como ejemplo a un Arquitecto, al que siempre se le relaciona con una casa o un edificio. Pero un arquitecto es más que una simple palabra, es una profesión que engloba muchas competencias muy importantes para la vida de las personas. Un arquitecto tiene competencias que van desde la gestión hasta el cálculo de estructuras, pasando por el estudio de imagen de marca o el diseño de una pieza de mobiliario. Pero a este profesional se le llama arquitecto y, a mayores, se le añade un apodo dependiendo de la competencia que más desarrolle o a la que se dedique específicamente; por ejemplo, nos podemos encontrar Arquitectos Urbanistas.

En el caso de los Interioristas también existe un handicap mayor, y es la evolución de la decoración a nivel usuario, gracias a las grandes firmas de producción industrial y de bajo coste en ocasiones, que ofrecen a casi cualquier persona la posibilidad de convertirse en Decorador sin mayor necesidad que la de implicarse y utilizar el gusto personal como arma.

Pero la decoración es una pequeña competencia dentro de las muchas que un Arquitecto o un Interiorista poseen. Por eso la decoración, oficialmente, se atribuye a los Interioristas, para definir formalmente al profesional que tiene, entonces, estudios oficiales relacionados.

Hay que tener en cuenta que hay muchos Decoradores “no oficiales” que son mucho mejor en esa competencia que muchos Interioristas o Arquitectos, pero lo que nunca debemos olvidar es que éstos últimos son los únicos profesionales con objetivos de, en ocasiones, enorme responsabilidad comercial y civil.

Ya a los Aparejadores se les ha cambiado la denominación precisamente por la evolución a lo largo de la hisotoria, y la necesidad de adaptación a las nuevas comunidades internacionales como la Unión Europea, pasando a llamárseles Arquitectos Técnicos hace ya décadas.

La arquitectura ha evolucionado rápidamente en los últimos lustros, haciendo que los profesionales tuvieran que especializarse de un modo nunca visto anteriormente, haciendo que la arquitectura como la conocemos dejase de existir para generalizarse y derivar responsabilidades hacia diferentes profesiones nuevas. Así, es lógico que a un Interiorista se le pueda llamar Arquitecto de Interior y no tengamos que pensar que es un arquitecto que se dedica al interiorismo (éste sería un Interiorista aunque tenga otra formación pues tienen algunas competencias comunes).

Según la época histórica en la que ojeemos la definición por parte de algún arquitecto o ingeniero reconocido, nos vamos a encontrar diferentes maneras de ver la arquitectura, desde J.N. Louis Durand a principios del S.XIX que habla puramente de construcción rentable, hasta Bruno Zevi que considera la arquitectura como un objetivo que ayuda al espacio Interior que se quiere lograr, le da importancia al Interior (este arquitecto falleció en el año 2000). Y con Bruno Zevi es con quién la mayor parte de los profesionales de la arquitectura están de acuerdo en estos momentos. La importancia del espacio a habitar por encima de todo.

De aquí, partimos hacia un nuevo concepto de estudio arquitectónico, en el que cada competencia es asumida por un profesional diferente con competencias concretas, y de ahí que un interiorista, siendo el profesional especialista en la creación de espacios interiores, se le pueda denominar Arquitecto de Interior.

Pero, ¿un paisajista, quién es? ¿Quién tiene competencias en este ámbito?, pues igualmente el Arquitecto o el Interiorista, ¿Por qué? Fácil, por ser un espacio que, aun a cielo abierto, es habitado interiormente y procede de un estudio previo en el que se combina la técnica con la estética.

Pero si el problema es que un Interiorista no es un mero decorador, pero tampoco es Arquitecto, y tampoco es exclusivo del Diseño Interior, ¿por qué no llamarlo Interitecto? Sí, etimológicamente no tendrá el mismo sentido que el término “arquitectura” en griego: αρχ (arch, ‘jefe’) y τεκτων (tekton, ‘constructor’), pero tampoco Community Manager viene del griego.

 Yo, de momento, me quedo con interitecto.


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